QUÉ ES MEDICAL AFFAIRS: FUNCIONES Y SERVICIOS DOCUMENTALES.
Medical Affairs es el departamento de un laboratorio farmacéutico que habla el idioma de la ciencia, no el de las ventas. Y por eso es el que más información científica consume: vigilancia bibliográfica, respuestas documentadas, revisiones de literatura, apoyo a publicaciones. Qué hace este departamento y dónde encaja un partner documental externo.
EN ESTA LECTURA
Por María García-Puente · Investigación · Julio 2026
Qué es Medical Affairs y por qué existe como función separada
En la industria farmacéutica conviven, a grandes rasgos, tres mundos: el que investiga y desarrolla el medicamento (I+D y área clínica), el que lo comercializa (marketing y ventas) y, entre ambos, uno menos conocido fuera del sector, Medical Affairs, el departamento médico. Su misión es gestionar el conocimiento científico sobre los productos de la compañía y comunicarlo con rigor a quienes lo necesitan: profesionales sanitarios, investigadores, autoridades y, cada vez más, pacientes.
La existencia de Medical Affairs como función separada no es un capricho organizativo. Responde a una necesidad de independencia: la comunicación científica sobre un medicamento no puede depender de quien tiene objetivos de venta. Los marcos regulatorios y los códigos de buenas prácticas de la industria (en Europa, el código de la EFPIA; en España, el Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria) exigen que la información científica que un laboratorio proporciona a los profesionales sanitarios sea veraz, equilibrada y esté separada de la promoción. Medical Affairs es la estructura que lo garantiza: cuando un médico pregunta al laboratorio por un uso, una interacción o un dato de seguridad, quien responde es el departamento médico, con literatura científica en la mano, y no un comercial.
Durante años se percibió como una función de soporte, pero eso ha cambiado. La creciente complejidad de las terapias (biológicos, terapias avanzadas, medicina de precisión), la exigencia de demostrar valor ante financiadores y agencias de evaluación, y la explosión de datos de vida real han convertido a Medical Affairs en un pilar estratégico de las compañías, al mismo nivel que I+D y que la parte comercial. Y un departamento cuyo activo principal es el conocimiento científico es, inevitablemente, un gran consumidor de servicios de información.
Los roles típicos de un departamento de Medical Affairs
Aunque cada compañía lo organiza a su manera, y en las filiales pequeñas varias funciones recaen en las mismas personas, en un departamento de Medical Affairs suelen reconocerse estos perfiles:
- MSL (Medical Science Liaison): el rostro científico del laboratorio sobre el terreno. Mantiene la relación con los líderes de opinión y los investigadores de su área terapéutica, intercambia información científica con ellos y traslada a la compañía lo que ocurre en la práctica clínica. Para hacerlo con credibilidad necesita estar permanentemente al día de la literatura de su área.
- Medical information: el servicio que responde a las consultas científicas que llegan al laboratorio, sobre todo de profesionales sanitarios. Cada respuesta debe estar documentada, ser equilibrada y citar sus fuentes; detrás de cada consulta hay, casi siempre, una búsqueda bibliográfica.
- Medical writing: la redacción de los documentos científicos del departamento, desde materiales de formación y respuestas estandarizadas hasta manuscritos y documentación clínica. Le dedicamos un artículo propio: Medical Writing: qué es, quién lo necesita.
- Publications: la planificación y gestión de las publicaciones científicas de la compañía (manuscritos, abstracts, pósters de congreso), siguiendo buenas prácticas de publicación como las guías GPP y las recomendaciones del ICMJE sobre autoría.
- Evidencia y RWE (real-world evidence): la generación y síntesis de evidencia más allá del ensayo clínico: estudios observacionales, registros, datos de práctica clínica real. Aquí las revisiones de literatura, sistemáticas o no, son herramienta de trabajo diaria.
- Formación médica: el diseño de actividades formativas para profesionales sanitarios, desde sesiones y simposios hasta programas de educación médica continuada, siempre con contenido científico contrastado.
Lo que une a todos estos perfiles es evidente: todos trabajan con literatura científica. La diferencia está en cómo la usan (para conversar con un investigador, para responder una consulta, para escribir un manuscrito o para construir un argumentario de valor), pero la materia prima es la misma.
Qué información científica necesita Medical Affairs
Si miramos el día a día de un departamento médico desde la perspectiva documental, aparecen unas necesidades muy reconocibles:
Vigilancia bibliográfica. Saber qué se publica sobre sus moléculas, sus competidores y sus áreas terapéuticas, semana a semana. No basta con una alerta automática de PubMed: hace falta una estrategia de búsqueda bien construida, mantenida en el tiempo, y un cribado que separe lo relevante del ruido. La vigilancia alimenta a los MSL, a medical information y a la dirección médica por igual, y en el caso de la literatura sobre seguridad conecta directamente con las obligaciones de farmacovigilancia.
Respuestas a consultas de medical information. Cada medical information request exige localizar la mejor evidencia disponible sobre una pregunta concreta, a menudo con plazos cortos. Una búsqueda mal hecha aquí no es un problema menor: la respuesta llega a un profesional que va a tomar decisiones clínicas con ella.
Revisiones de literatura. Desde la revisión narrativa que contextualiza un área terapéutica hasta la revisión sistemática que sustenta un manuscrito o una evaluación, pasando por los scoping reviews que mapean un campo emergente. Son proyectos donde la metodología de búsqueda (qué bases de datos, qué estrategia, qué criterios de cribado) determina la validez del resultado.
Dosieres de valor. Los documentos que sintetizan la evidencia clínica y económica de un producto para financiadores y evaluadores se apoyan en revisiones de literatura exhaustivas y actualizadas. Un dosier de valor con una búsqueda floja es un dosier vulnerable.
Apoyo a publicaciones. Detrás de cada manuscrito hay búsquedas bibliográficas para la introducción y la discusión, verificación de referencias, comprobación de políticas editoriales y de requisitos de las revistas. Es trabajo documental puro, aunque no siempre se le llame así.
A esta lista se suma una capa transversal: la gestión del acceso a la literatura (suscripciones, obtención de documentos respetando el copyright, gestores de referencias) y, cada vez más, la evaluación crítica de las herramientas de inteligencia artificial que prometen automatizar parte de este trabajo y que exigen, precisamente por eso, criterio documental para validarlas.
Dónde aporta un partner documental externo
¿Tiene sentido que todo esto se haga dentro de casa? En buena parte, sí, y conviene decirlo con claridad: la información médica es una función reconocida y consolidada en la industria. Las compañías, sobre todo las grandes, cuentan con departamentos de Información Médica atendidos por documentalistas y profesionales especializados en documentación científica. En España esa práctica tiene comunidad propia y doctrina propia: la AMIFE (Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica en España) agrupa a estos profesionales, y su Grupo de Trabajo de Información Médica publicó una guía de buenas prácticas que es referencia del sector. No hablamos, por tanto, de departamentos médicos huérfanos de criterio documental.
El hueco que cubre un socio externo es otro: el laboratorio pequeño o la filial sin un departamento de Información Médica dimensionado, y los picos de trabajo en los que un equipo interno, por bueno que sea, no da abasto. Una vigilancia que hay que montar y mantener, una revisión sistemática con plazo, un dosier de valor urgente o una avalancha de consultas son justo los momentos en los que contar con documentalistas especializados que se acoplan al equipo evita quemar horas de un MSL o de un médico en una tarea que, además, es una especialidad en sí misma: construir estrategias de búsqueda reproducibles, elegir las bases de datos adecuadas y cribar con método.
Trabajamos con departamentos médicos de laboratorios cubriendo exactamente ese hueco: diseñamos y mantenemos vigilancias bibliográficas a medida de cada área terapéutica; ejecutamos búsquedas bibliográficas para consultas de medical information y proyectos puntuales, con estrategias documentadas y reproducibles; llevamos la parte metodológica de revisiones de literatura, incluidas las sistemáticas; damos apoyo a la publicación (búsquedas, referencias, selección de revista, políticas editoriales); y formamos a los equipos para que saquen más partido a las fuentes que ya tienen, de PubMed a las herramientas de IA.
EN UNA FRASE
Cuando la búsqueda la hace un documentalista profesional, queda documentada la estrategia, las fuentes y la fecha: la trazabilidad que piden las buenas prácticas del sector y que resiste una auditoría o la pregunta de un evaluador.
Si trabajas en un departamento de Medical Affairs y esto te suena familiar, podemos ayudarte: cuéntanos tu caso a través de nuestra página de contacto, echa un vistazo a nuestros servicios de apoyo a la investigación o, si lo que buscas es capacitar a tu equipo, a nuestra oferta de formación.
Fuentes
- MAPS (Medical Affairs Professional Society): What is Medical Affairs: recursos sobre la función y sus roles.
- EFPIA: Code of Practice: código europeo de buenas prácticas de la industria farmacéutica.
- Farmaindustria: Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica.
- DeTora LM, et al. Good Publication Practice (GPP) Guidelines for Company-Sponsored Biomedical Research: 2022 Update. Ann Intern Med. 2022.
- ICMJE: Recommendations for the Conduct, Reporting, Editing, and Publication of Scholarly Work in Medical Journals.
- AMIFE (Asociación de Medicina de la Industria Farmacéutica en España), Grupo de Trabajo de Información Médica. Rojo Abril M, Fragoso J (coords.). Guía de buenas prácticas de Información Médica en la industria farmacéutica española. Documenta Universitaria; 2018. ISBN 978-84-9984-402-2.
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